21 de octubre de 2013

Deformación del pensamiento

Cuando creemos que los defensores de lo indefendible no pueden ya sorprendernos con nada, entonces aparece alguno cada tanto para demostrarnos que estamos equivocados y, una vez más, sorprendernos con alguna joyita.

La sorpresa de hoy (en realidad del 18 de octubre) viene de la mano de la señora Cristina Foffani, candidata a senadora por el Partido Obrero argentino. Al ser interrogada sobre su postura y la de su partido a propósito de la legalización del aborto, Foffani manifestó su postura y la de su partido a favor de la misma. La novedad no está en que un candidato político enarbole como bandera de campaña la legalización del aborto, o que afirme hacerlo en nombre de las mujeres, de su salud, bajo el erróneo supuesto de reducir las muertes maternas - o en este caso y según lo manifiesta, para terminar directamente con la muerte de las mujeres (a eso llamo una meta ambiciosa, sí señor). En cambio, lo que me sacó de mi resignado "esto ya lo viví" fue la explicación que ofreció a continuación para justificar la legitimidad del aborto, por si los antemencionados slogans prefabricados no bastaran.

Amplía el portal InformateSalta:
Para Foffani y el Partido Obrero, al mes y medio de gestación el bebé no existe. “Es sólo un feto, es decir que no hay persona. Es una deformación. El concepto de vida también se puede tomar en las plantas o animales, pero la persona es otra cosa, tiene conciencia de sí misma a partir de una construcción evidente de persona. Eso no ocurre en los primeros meses de vida del feto. Además, la ley dice que hay vida a partir del nacimiento”, sentenció la candidata al Senado de la Nación.
WHAAAAAT??!!

Me sobrepuse al paro cardíaco inicial y proseguí mi lectura, que afortunadamente y para tranquilidad de mi salud no se extendió mucho más. Desde luego, no es la primera vez que algunos partidarios del aborto - ante la imposibilidad de negar la naturaleza humana del embrión o del feto -, prueban suerte con la táctica de ceder esa parte del terreno para poder afianzar mejor su posición en el terreno del concepto de "persona". Para estos simpáticos personajes, existen efectivamente seres humanos que sin embargo no son personas. Algo así como los esclavos cuando dicha práctica era también legal; o los miles de judíos, gitanos, polacos, homosexuales e indigentes exterminados por el régimen Nazi (dirigido por un Canciller electo democráticamente por el pueblo alemán) durante la II Guerra Mundial.

Pero de ahí a afirmar que el ser humano en sus primeras semanas de desarrollo es una malformación... lo reconozco: eso fue osado (y descabellado) incluso considerando la costumbre de estas personas por arremeter con la seudociencia y la generación espontánea como caballito de batalla. Al parecer, ocurrida la fecundación y antes del primer mes y medio de edad gestacional (es decir, 6 semanas), a las mujeres nos crece una suerte de malformación en la cavidad uterina, surgida no se sabe muy bien de dónde - cuenta la leyenda que se trata de un coágulo mágico que se convierte en ser humano; otros dicen que es un apéndice que surge por gemación y que luego se convierte en un organismo humano independiente. La cuestión es que dicha malformación, llegadas las 6 semanas y 1 día de edad gestacional, se convierte de un momento a otro en ser humano, y si se le da el tiempo suficiente para que prosiga su desarrollo, incluso en una persona.

"¡Mami, mami! ¿Cuánto falta para que nazca la malformación?"

Mientras tanto, ¿qué sucede en ese intervalo comprendido entre la fecundación y las 6 semanas? He aquí un breve pantallazo de lo que está sucediendo con nuestra carismática malformación intrauterina:
  • 1ra semana: Al momento de la fecundación, una vez que el espermatozoide penetra en el ovocito y los pronúcleos de ambos gametos se fusionan para restituir la fórmula genética de la especie, nuestra malformación ya cuenta desde ese mismísimo momento con toda la información genética necesaria para desarrollarse. Esta lo hace distinto tanto de sus progenitores como de todos los demás seres humanos y mini-malformaciones sobre la faz de la Tierra.
  • 2da semana: Nuestra heroica y diminuta malformación anida en el endometrio, la capa más interna del útero.
  • 3ra semana: Comienza la formación de sus primeros órganos (porque existen malformaciones con sus propios órganos, vio), que son el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso.
  • 4ta semana: Su corazón, aunque todavía inmaduro, ya comienza a latir y lo hace al doble que la frecuencia de un adulto. También empiezan formarse los ojos, las orejas y los oídos, y aparecen los brotes que darán origen a los pulmones (las malformaciones necesitan pulmones para respirar después que nacen y se convierten mágicamente en niños).
  • 5ta semana: La pequeña malformación desarrolla los brotes que darán origen a sus brazos y piernas.
  • 6ta semana: A esta altura del desarrollo, comienzan a detectarse las primeras ondas cerebrales (evidencia de que existen malformaciones con más actividad cerebral que muchos políticos). Ya pueden distinguirse los codos y los dedos, y comienza a mover sus manos.


Cosas locas de la vida: los bebés se originan a partir de malformaciones uterinas, que a su vez se originan fuera del útero a partir de los gametos de dos individuos distintos; y las personas sólo son personas cuando están conscientes de sí mismas.

Habrá que ver con cuánto humor se lo toman todos los que han pasado por una cirugía bajo anestesia general, o los pacientes en coma transitorio que luego de despertar tienen que leer este tipo de cosas, o quienes como yo disfrutan de siestas maratónicas en las tardes de verano.

6 de octubre de 2013

A las puertas de la indiferencia

Informa el título de la nota publicada en La República: "Salvajes: mexicana da a luz frente a hospital que se negó a atenderla."

Si como yo te enteraste de esta noticia, y lo hiciste de rebote vía Facebook porque no tuvo mayor trascendencia, es algo que no me extrañaría: una mexicana tuvo que parir a su hijo literalmente a las puertas de un hospital. ¿La razón? El hospital se negó a atenderla.

La imagen de la mujer arrodillada en el pasto frente a la fachada del hospital, con su recién nacido en el suelo todavía unido al cordón umbilical, sin todavía haber alumbrado la placenta, habla por sí sola y vale más que mil veces mil palabras. El recién nacido su madre se encuentran en buen estado de salud, pero la indignación no se ha hecho esperar y ha dejado de manifiesto la situación que sufren muchas mujeres indígenas en ese país.

No es el primer caso de su tipo. Como se informa en la misma nota de prensa, ya hubo un caso similar en la misma localidad, que ni siquiera trascendió como este, así como casos de otras mujeres que han terminado pariendo en el transporte público porque no pudieron llegar a tiempo a un hospital que atienda a personas sin seguro médico, ubicado a kilómetros de sus hogares.

Lo que todavía brilla por su ausencia en un comunicado de indignación por parte de todas y cada una de las ONGs y personalidades que abogaron insistentemente por la legalidad del aborto en México, bajo el falso pretexto de disminuir la mortalidad materna, y ahora permanecen en el más absoluto silencio acerca del caso de esta muchacha que parió sola en la vía pública y en el pasto, porque el hospital al que acudió se negó a prestarle asistencia. Por lo visto, la salud materna importa solamente cuando reporta votos y rédito político, o sirve como pretexto para recibir millonarias subvenciones por parte de la ONU. Si querés tener a tu bebé y sos pobre, arreglate como puedas - así implique parirlo sola en el pasto.

Salvajes en verdad hay que llamarlos. Salvajes ellos y salvajes esa lamentable excusa de profesionales, a quienes la profesión médica les queda demasiado grande, que les niegan asistencia a esas mujeres cuyos derechos parece que no importaran.

27 de septiembre de 2013

Amor sin límites

Era el segundo día de mi primera semana de rotación por Pediatría, en marzo del presente año. No era la primera vez que tenía que tratar con pacientes pediátricos en estos años de pasaje por la Facultad de Medicina, ya había tenido contacto con algunos niños en las policlínicas periféricas donde me tocó rotar en años anteriores; pero sí la primera vez que rotaba de hecho en un hospital pediátrico, donde los niños no son la excepción sino la regla absoluta.

Con la mano en el precordio y la honestidad más completa, me sentía perdida y sin mucha idea de nada. Tres años aprendiendo medicina de adultos, para llegar a ese mundo aparte que es un servicio de pediatría y caer en cuenta de que mi experiencia prácticamente inexistente con niños fuera un hospital sí podía ser superada, después de todo, por mi carencia absoluta de noción sobre cómo atender a los niños como pacientes.

Ese día nos mandaron directo al frente a recorrer las salas de internación ver pacientes por nosotros mismos, armados sólo con la túnica, el estetoscopio, y nuestro conocimiento de semiología de adultos que ahora teníamos que ingeniárnosla para aplicar como mejor podíamos a pacientes que en su mayoría balbuceaban y usaban pañales.

Mis nervios y yo pusimos nuestra mejor cara, hicimos acopio de profesionalismo (?), y después de un "con permiso" entramos en una de las habitaciones. Yo todavía rumiaba mentalmente mi discursillo - decís "buenos días", te presentás con tu nombre y como estudiante, pedís permiso a los padres o a quien esté con el niño para hacerle unas preguntas y examinarlo -, cuando mis compañeros y yo vimos a nuestra mini-paciente acompañada por su madre. Cualquier observador sin ningún entrenamiento médico reconoce a un niño con síndrome de Down cuando lo ve. Eso fue lo segundo que noté. Lo primero en llamar mi atención fue que, apenas nos vio entrar, Cynthia (nombre ficticio, por obvias razones) empezó a sonreír y a aplaudir entusiasmada.

Nos presentamos como corresponde, y entre risas y hacerle festejos a nuestra mini-paciente, su mamá nos contó acerca de ella: Cynthia, de poco más de 2 añitos, nació con síndrome de Down, tetralogía de Fallot (una enfermedad que asocia defectos cardíacos congénitos) y tranqueomalacia (un defecto por el cual su tráquea no permite una buena entrada de aire a los pulmones). Cynthia estaba internada para realizarle estudios y comenzar a coordinar la cirugía para corregir un defecto en su corazón. Como su traqueomalacia no le permite respirar bien, estaba traqueostomizada: un agujero artificial en su tráquea le permitía respirar adecuadamente, hasta que el defecto mejore a medida que ella va creciendo y se le pueda retirar la traqueostomía. Hasta entonces, cuando pueda respirar y tragar adecuadamente, Cynthia se alimenta por una sonda parenteral. Su humilde familia es del Interior del país (igual que su nombre real, me reservo su procedencia), así que ella se vino con su mamá a Montevideo para quedarse internada, mientras el resto de sus hermanos quedan al cuidado del papá y otros familiares.

Mientras hablamos con su madre, y luego cuando procedemos a examinarla someramente, Cynthia no deja de sonreírnos, aplaudir, agarrarnos de la mano. Personalmente, me desconcierta que una niña tan chica y con una salud como la suya tenga tanta fuerza (en un momento me toma desprevenida y me hace trastabillar un poco). Es alegre, vivaz, risueña y, según me iría dando cuenta más adelante a base de experiencia, curiosamente sociable y dada con desconocidos para una niña de su edad. De vez en cuando, su madre tiene que pedirle que se quede quieta porque los adultos están hablando. La abraza, la besa, la tiene en la falda, y cuanto más hablamos con ella y vamos conociendo su historia, más y más me percato de cuánto quiere a su hijita por la cual viaja tantos kilómetros y duerme en una silla plegable de hospital. Queda imposiblemente más claro que no concibe la vida sin su joyita de poco más de dos años, frágil como es, tan necesitada de cuidados especiales, con su salud delicada. Perfecta como es.

Las personas, en general, tenemos tendencia a recordar detalles de nuestras primeras experiencias con determinadas personas o situaciones. Cosas quizás no trascendentes, cosas de lo más cotidianas, pero que sin embargo nos marcan de alguna manera y dejan huella en nosotros. Yo recuerdo los rostros, nombres, gestos y hasta comentarios totalmente triviales de los primeros pacientes que vi cuando comencé a rotar en un hospital, a tener contacto en vivo y en directo con la medicina de adultos, pese a que ya un buen tiempo ha pasado desde esos primeros pasos que di. De mis primeros pasos por esa calle lateral que es la medicina de niños, tengo muy claros los recuerdos de algunos de esos pacientes en miniatura.

Pacientes como Cynthia. La niña con síndrome de Down - no la "niña Down" -, traqueostomizada y alimentada por una sonda, a la espera de su cirugía acompañada por su madre que habla de ella con adoración y cariño que desborda; la niña que sin habernos visto nunca antes nos recibió con sonrisas y aplausos, de los que siempre tenía guardados más cada vez que volvíamos para ver cómo seguía. Cynthia, con su apretón de manos tan fuerte que me sobrecogía y me causaba admiración. Con su entusiasmo y sus ganas incontenibles de vivir, con todo su cariño y sus caricias y sus abrazos para dar.

Ninguna enfermedad es deseable. El síndrome de Down es una condición muy difícil tanto para quien la lleva como para su familia y amigos: su salud es delicada y requieren más cuidados que otras personas, les toma más esfuerzo aprender en la escuela y en el liceo, su inocencia y su modo distinto de ver el mundo y relacionarse con él los hace más vulnerables que otras personas. Demanda tiempo, mucho esfuerzo tanto material como psicológico y espiritual cuidar a estas personas y ayudarlas a salir adelante. Muchas parejas, cuando saben que esperan a uno de estos niños, se sienten desbordadas, entristecidas, y tienen mucha inseguridad y mucho miedo. Tienen miedo de no poder cuidar a uno de esos chiquitos, de no saber cómo manejar su enfermedad, de no poder ayudarlo a que salga adelante, de que tanto ese nene como su familia tengan que sufrir mucho. Tener miedo es normal, y es la prueba de que somos humanos y nos preocupamos, que algo nos importa. Todos tenemos miedo de lo que no conocemos y no sabemos cómo manejar, de sentir que no vamos a poder. Muchas parejas pasan por esto, y creen que la única y mejor solución es recurrir al aborto; porque, ¿cómo van a afrontar esa situación con ese mayor esfuerzo que requiere? ¿qué calidad de vida va a tener ese niño, sus hermanos si los tiene?

Vuelvo a pensar en Cynthia, y la respuesta acude sin demora: una sola de esas sonrisas, uno sólo de esos aplausos, una sola de esas caricias y abrazos puede más que todas las dificultades del mundo, las desarma una por una y nos arma a nosotros de valor para salir a vencer todos los obstáculos del primero al último. Hay mucho dolor y mucha tristeza en descubrir que un niño tiene síndrome de Down, pero también hay alegría y ganas de vivir en ellos; y más que nada, hay un desborde de cariño que nunca se agota. Son los niños más arrolladoramente cariñosos que hay.

La respuesta a nuestros miedos es la misma respuesta que tienen esos niños para con el mundo que los rodea: amor sin límites. ¿Quiénes somos nosotros para decidir que esos niños, sólo por tener una enfermedad, no tienen sin embargo el mismo derecho que cualquier otro niño y que cualquiera de nosotros a vivir y ser cuidados? ¿Quiénes somos para despreciar y destruir, por causa de aquellas cosas que no pueden hacer, todas las que sí pueden llegar a lograr? ¿Quiénes somos para decir que no valen la pena sólo porque hay cosas que les llevan más esfuerzo que a otros niños? ¿Quiénes somos nosotros para dictar sentencia de que el amor no es suficiente y no vale la pena atesorarlo?

¿Quiénes son ustedes, los autoproclamados perfectos, los indefectuosos, los que se erigen en jueces sobre vida y muerte, para decidir que es legítimo terminar con la vida de niños como Cynthia antes de que nazcan porque no cumplen con determinados "criterios de calidad", como si se cosas o mercancías se tratara? Ustedes, los que se consideran con derecho a privar a esos niños de su vida y de toda su inmensa potencialidad, y a nosotros de disfrutarlos con todo ese derroche de cariño que siempre tienen para regalar.

Esos niños son tan perfectos y preciosos como cualquier otro. Tienen dificultades, pero también tienen ganas de vivir y salir adelante, ellos bien saben que hay cosas que les cuestan más que a otros niños, y por eso mismo se esfuerzan el doble. Y nos tienen a nosotros. Ellos también cuentan con nosotros para ayudarlos en esas dificultades, para que salgan adelante y desarrollen todo ese tremendo y maravilloso potencial que tienen para regalarle al mundo.

Los amigos no cuentan cromosomas.

23 de agosto de 2013

El idioma de las formas

El autismo conforma una serie de trastornos del desarrollo infantil, que se manifiestan principalmente por dificultades en la socialización y la comunicación tanto verbal como no verbal, así como la presencia de conductas repetitivas. Puede ser más leve o más severo según el caso, presentándose de distintas maneras en los distintos pacientes. No se conoce la causa y no existe una cura, aunque sí existen terapias conductuales y comunicacionales así como tratamientos para controlar los síntomas.

No es nada sencillo para ellos, como tampoco lo es para quienes viven de cerca la enfermedad de un familiar o ser querido que padece este trastorno. Demanda mucho esfuerzo (tanto espiritual como material), mucha paciencia, dedicación, cuidado, tener que aprender cómo relacionarse con esos niños y su mundo propio en el que parecen vivir, pero tan enormemente sensibles como son a los estímulos de nuestro mundo.

Estas son las historias de dos niños autistas y sus familias, y de cómo encontraron la manera de sobrellevar su enfermedad y transmitirnos la belleza de sus vidas diferentes, que aun entre las muchas dificultades y tristezas que trae la enfermedad, está allí para ser encontrada, apreciada y compartida.

Una foto dice más que mil palabras
Timothy Archibald, fotógrafo y papá de Elijah, no sabía cómo relacionarse con su hijo hasta que tuvo la idea de empezar un proyecto, retratando en fotografías los momentos de la vida cotidiana de su hijo autista. Así nació Echolilia (del latín "ecolalia", que se refiere a la repetición de oraciones y sonidos), un proyecto que duró 3 años durante los cuales padre e hijo compartieron esos momentos, retratándolos y conociéndose de a poco entre ambos, hasta culminar en un libro de 43 fotografías en las que puede apreciarse la evolución del proyecto, pero sobre todo la evolución del vínculo que fue naciendo y moldeándose entre los dos. Todos los ejemplares son autografiados por padre e hijo.

Hoy, Elijah y su papá están más unidos que nunca, y el fotógrafo espera que su hijo continúe desarrollando sus propios intereses y proyectos

Los colores del alma
Iris Halmashaw tiene 3 años. En 2011 fue diagnosticada de autismo. No habla y le cuesta mucho comunicarse con otras personas, pero a través de la pintura ha encontrado la manera de expresarse y desbordar talento, llegando a ser comparada con artistas de la talla de Monet. A fin de año se prevé que inaugure una exposición, donde algunos de sus trabajos se subastarán para costear el tratamiento de la niña.

Arabella Carter-Johnson, la mamá de la niña, comenzó a compartir las obras de su hija vía Facebook, y así fue como comenzó a volverse conocida por su increíble don.

En palabras de sus padres, como se recoge en una nota del portal Entre Mujeres:
"Tiene una increíble capacidad de concentración, de alrededor de dos horas en cada pieza. Su autismo creó un estilo de pintura que nunca vi en un niño de su edad, ella tiene un gran entendimiento de los colores y de la forma en que éstos interactúan entre sí."

Hay una belleza tan insospechada como deslumbrante en estos niños. Aun desde las tristezas, las dificultades, los tropiezos y el enorme esfuerzo que supone ayudarlos a crecer y a sobrellevar como familia su enfermedad. Aunque todas las puertas a su colorido mundo parezcan cerradas herméticamente, en el momento en que se les deja abrir una ventana por la cual podemos asomarnos hacia su mundo y ellos hacia el nuestro, es entonces cuando toda esa belleza se nos revela y nos invita a disfrutarla y a quererla - como a ellos - tal cual es.

21 de marzo de 2013

Día internacional del síndrome de Down


"Tú me elevas para que pueda subir montañas
Tú me elevas para que camine sobre mares tormentosos
Yo soy fuerte cuando estoy sobre tus hombros
Tú me elevas a más de lo que puedo ser"

- Josh Groban ("You raise me up")

Les resultará más difícil aprender varias cosas, y ellos bien lo perciben, pero por eso mismo se esfuerzan el doble. Les llevará más tiempo y esfuerzo llegar a valerse por sí mismos, pero qué fácil les resulta reír, jugar y olvidar sus enojos, qué fácil que regalan abrazos y besos.

No existen niños menos valiosos que otros. Sólo existen niños preciosos, nacidos para ser queridos y para regalar al mundo todo el potencial único e irrepetible que cada uno de ellos tiene.

El niño con síndrome de Down está enfermo, pero no es su enfermedad. Es mucho más que eso. El niño con síndrome de Down a menudo debe convivir con otros problemas de salud, algunos de ellos graves; y ese niño ríe y aplaude y juega a pesar de ellos. El niño con síndrome de Down es frágil, pero sus manos se cierran con una mezcla avasallante de fuerza y ternura. El niño con síndrome de Down tiene dificultades para aprender dentro y fuera de la escuela, pero no es por ello menos perceptivo ni menos esforzado que los demás. El niño con síndrome de Down derrocha abrazos y caricias sin siquiera pedírselo. El niño con síndrome de Down es inocente, no sabe de odio ni de envidia. El niño con síndrome de Down me ha enseñado que es capaz de vivir una vida feliz y plena rodeado de una familia cariñosa, mientras que muchos niños y adultos sin ninguno de sus problemas a menudo llevan una vida triste y sin amor.

El niño con síndrome de Down me ha enseñado que cada niño es único e irrepetible, maravilloso, nacido para dar y recibir amor, para ser cuidado en sus debilidades y para curarnos a nosotros de la autocompasión en la que a menudo nos hundimos, para devolvernos la esperanza de un mundo más amable y solidario con quienes nos necesitan. Ellos llevan vidas felices y plenas no por la presencia o ausencia de enfermedad, sino porque nos tienen a nosotros. Y nosotros los tenemos a ellos.

"Todo ser humano es para nosotros una persona."
Profesor Jérôme Lejeune

20 de marzo de 2013

Maternidad segura: derecho de segunda categoría

Murió una mujer en Paso de los Toros porque llegó con desprendimiento placentario y no había ni cirujano ni anestesiólogo para atenderla. Su bebé se pudo salvar, pero ella está muerta y ahora quedaron su bebé y otras dos hijas adolescentes huérfanas de madre.

En palabras de Alfredo Fraga, director del Hospital de Paso de los Toros, "Si el hospital hubiese contado con todos los profesionales, seguramente la mujer hubiese sobrevivido". Añadió, además, que no es el primer caso de este tipo al que les toca enfrentarse.

El hospital no podía hacer más de lo que hizo para tratar de salvarla. De los dos anestesistas que tienen para atender a una población de 14000 personas, uno no estaba trabajando porque había sufrido un accidente y el otro se había tomado franco laboral tras haber estado trabajando 24 días seguidos durante las 24 horas. Pero quienes sí podían y debían haber intervenido desde antes para asegurar una correcta cobertura en salud para la población, no sólo no lo hicieron sino que guardan un silencio alarmantemente conveniente sobre este caso.

Todavía sigo esperando que las autoridades de Salud Pública y las ONGs que se autoproclaman defensoras de los derechos de las mujeres saquen un comunicado al respecto. Pero eso no va a pasar. No se trata de los derechos de las mujeres, como el derecho a una maternidad segura. Nunca se trató de eso. De lo único que se trata es de impulsar agendas políticas como mandaderas que son de los organismos internacionales que las financian. Se impulsa el aborto procurando por todos los medios dejar a las mujeres tan solas como sea humanamente posible, sin nadie que las aconseje ni las informe ni les ofrezca alternativas; y para ir un poco más lejos en esta burla a los derechos de las mujeres, las parturientas se nos mueren desangradas en el hospital sin que ninguna de estas organizaciones diga nada.


Se costean pasajes para trasladar a pacientes que desean abortar si no hay ginecólogos para practicarle el aborto en su localidad, luego de hacer todo lo posible para que nadie les brinde información sobre los riesgos y consecuencias de un aborto, sobre las alternativas que tienen al mismo, para que no se les permita ni tan siquiera ver la ecografía y escuchar los latidos del corazón del bebé; en definitiva, financiando abortos y haciendo todo lo posible por aislar y desamparar a las mujeres que recurren al mismo. Pero para trasladar profesionales desde Durazno a Paso de los Toros, a sólo 40 km de distancia, un viaje que habrían tolerado perfectamente a diferencia de la mujer que se desangraba en un hospital, para eso no hay recursos ni voces que denuncien lo sucedido. Aparentemente, la maternidad segura es un derecho de segunda categoría, que no es tan importante defender y cuyas transgresiones no es importante denunciar.

Este es el único derecho que defienden: el de dejar a una mujer morir desangrada en pleno hospital mientras paría. Los derechos de las mujeres son sólo slogan.

8 de marzo de 2013

8 de marzo: el día de todas las mujeres

Una de las razones por las que soy provida es porque soy una feminista. Me siento comprometida con construir un mundo más justo para las mujeres y niñas, en que se les reconozcan y respeten efectivamente los derechos inherentes a cualquier ser humano.

No creo en la concepción "victoriana" por así llamarla de la mujer-trofeo bonita pero débil, intelectualmente inferior, sumisa y necesitada de la tutela y protección constantes del varón. Muchas mujeres tuvieron que luchar arduamente y por mucho tiempo para que hoy disfrutemos de nuestros derechos. Hoy participamos de la vida política, ya sea con nuestro voto o con nuestra propia presencia. La educación ya no es un privilegio excepcional; es nuestro derecho poder estudiar y perseguir nuestros propios anhelos y proyectos profesionales, lo que a su vez nos garantiza seguridad e independencia. Podemos optar al oficio o profesión que deseemos sin que nos esté vedado por ser un área exclusivamente masculina (o como se dice todavía, "cosa de hombres").

Hoy la mujer no es ya una propiedad o una persona de segunda categoría, sujeta a la tutela del padre y eventualmente del marido: puede vivir sola o acompañada, puede contraer matrimonio con quien quiere y si ella lo quiere. Creo en la mujer que puede tomar las riendas de su vida por sí sola, que sabe balancear su vida sentimental y su vida laboral sin detrimento de ninguna de las dos, y que no se considera más ni menos mujer por el hecho de estar soltera o casada, por tener o no tener hijos, por ser ama de casa o tener un título universitario. Creo en la mujer que elige compartir su vida y sus proyectos con otra persona no por mandato social, sino por decisión propia.

Y por eso mismo no me cabe autodenominarme feminista sin ser necesariamente una mujer provida. No conozco otro feminismo que el que defiende los derechos de las mujeres y niñas sin distinción ninguna: no por edad, no por estado de salud, no por raza, no por condición socioeconómica, no por religión, no por orientación sexual, no por nada. ¿A cuántas niñas se ha considerado como propiedades de un adulto, sólo por su edad? ¿A cuántas niñas se ha negado la posibilidad de estudiar, tener amigos, crearse un futuro laboral, perseguir sus ambiciones, formar una familia? Todo por su edad, por lo que hicieron mal sus padres, por provenir de un hogar pobre, por tener una enfermedad... ¿qué clase de feminista sería yo si no me indignara y no denunciara tan flagrante discriminación?

Estoy contra del aborto porque la vida de una bebita no nacida no es menos valiosa que la de aquella que ya salió del útero, ni la de esta menos valiosa que la de una adolescente o una mujer sólo por estar físicamente menos desarrollada.

Estoy en contra del aborto porque me da asco pensar que en el pasado no tan lejano le pertenecíamos legalmente a nuestro padre y luego a nuestro marido; el mismo asco que me provoca pensar que un bebé le pertenezca legalmente a su madre por causa de su edad gestacional.

Estoy en contra del aborto porque aborrezco el prejuicio de que la mujer, una vez embarazada, se convierte de pronto en una criatura discapacitada, patética, inútil y débil, incapacitada para llevar a cabo sus proyectos de vida: no vas a poder seguir estudiando (porque tu cerebro se apaga mágicamente y no es capaz de incorporar conocimiento); no vas a poder seguir trabajando (porque tus jefes tienen todo el derecho de despedirte si estás embarazada); no vas a poder seguir viendo a tus amigos (porque un par de grilletes mágicos van a aparecer en tus tobillos y no podrás moverte); y un largo etc. Después de todo, y sin importar cuán buena seas en todo lo que hagas y te propongas, el embarazo mágicamente te convierte en una discapacitada y desvalida cuya vida se ve truncada por el embarazo.

Defiendo el derecho de la mujer a elegir si quiere dedicarse a la maternidad o no. Defiendo el derecho de la mujer a formar una familia y trabajar, o elegir dedicarse exclusivamente a su vida profesional, o elegir dedicarse exclusivamente al hogar con o sin hijos. Defiendo su derecho a tomar esa decisión por sí misma y no en base a mandatos sociales ni de terceros. Pero no defiendo que se venda como prevención o elección la terminación de una vida humana, porque las cosas se previenen precisamente antes de que sucedan: no se puede prevenir un embarazo cuando este ya ha ocurrido, del mismo modo que no podemos prevenir un accidente de tránsito ni desde luego elegir "desaccidentarnos" cuando ya ha ocurrido el accidente.

Un embarazo inesperado, y concretamente un embarazo no deseado, siempre es una situación compleja y delicada, y la mujer en esa situación necesita y merece todo el apoyo. Pero el aborto nunca es un apoyo ni mucho menos una solución. Cualquiera sea la circunstancia de ese embarazo, el aborto no la soluciona. El aborto perjudica a muchos y no salva a nadie: perjudica al niño (o a la niña) que aun no nace y cuya vida es exterminada; perjudica a la mujer, a quien deja absolutamente sola con la responsabilidad de la decisión; y perjudica especialmente a las víctimas de abuso, cuyos agresores tienen la herramienta perfecta para encubrir el crimen aprovechándose de la vergüenza y el miedo de la víctima, que teme denunciarlos a un sistema judicial de por sí cómplice en culpabilizar a las víctimas de abuso.

El embarazo ocurre en el cuerpo de la mujer del mismo modo que el bebé ya nacido se cría en el hogar familiar. Y yo protestaría incansablemente en contra de echar a la calle a una niña pequeña porque "sus padres no quieren tenerla, y como es la casa de ellos pueden decidir echarla", del mismo modo que protesto contra el aborto. Protesto por las incontables mujeres que son presionadas o incluso amenazadas para que aborten por conveniencia de terceros. Protesto contra todos los que les mienten a esas mujeres sobre la vida que se está gestando, y contra quienes tienen más prisa en avergonzarlas y señalarlas con el dedo a causa de su embarazo, que en tenderles la mano y ofrecerles alternativas para que salgan adelante. Creo en el derecho de esas mujeres a recibir la contención material y emocional que necesitan para salir adelante con sus hijos, o a darlos en adopción si no pueden o no quieren criarlos (lo cual es absolutamente legítimo), para que quienes sí pueden y quieren tengan la posibilidad de brindarles a esos niños y niñas un hogar lleno de amor.

Ante un embarazo, cualquiera sean las circunstancias del mismo, tenemos a dos personas: una mujer y un bebé. Ambos son miembros de la especie humana, y en lo que concierne a nuestro Código Civil en su artículo 21, ambos son personas. Ambos gozan de derechos, como el de ser protegidos en el goce de su vida tal y como lo expresa nuestra Constitución en su artículo 7. Pretender que uno de ellos - en este caso el bebé - sea propiedad de uno de sus padres (en este caso la mujer) tiene tanto de feminista como considerar a la mujer una propiedad intercambiable entre el padre y el marido.

Por eso soy feminista y soy provida. Y por eso, en la fecha que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, quiero dedicar esta nota a todas las personas - mujeres y hombres - cuyo incansable compromiso con los derechos de las mujeres y niñas es durante todos los días del año. A todos ustedes: muchas gracias por defender siempre la vida y los derechos de todas las mujeres y de todas las niñas.


17 de febrero de 2013

Lo que no manda la ley

La pretensión del Ministerio de Salud Pública de censurar el debate sobre la ley de aborto, lejos de lograr su  propósito, no ha dejado de fracasar previsiblemente con cada nueva aparición del tema en la prensa escrita o en los informativos - situación por lo demás saludable, en medio de un tira y afloja por censurar debates y conciencias.


En el caso del Subsecretario del MSP y Profesor grado 5, el Dr Leonel Briozzo, cabe atribuirle como mínimo el mérito a la perseverancia; o mejor dicho, a la obstinación: ahora pretende convocar a una suerte de taller que él define como "de alto nivel", tanto al Colegio Médico como a la Facultad de Medicina de la Universidad de la República; una jornada de trabajo de la que participarán "los más idóneos" de dichas instituciones, para trabajar sobre un eventual cambio en la reglamentación de la ley de aborto, que obligue a los ginecólogos objetores de conciencia a rendir cuentas de la misma ante un Ministerio y un Subsecretario que ya han hecho de la persecución ideológica y el hostigamiento a profesionales de la salud un deporte nacional. En principio, está convocada una reunión preparatoria para el 19 de febrero, mientras que el mencionado taller tendría lugar el 15 de marzo.

Según datos oficiales, el 30% de los ginecólogos uruguayos se acogió en su derecho a la objeción de conciencia para no practicar abortos ni recetar fármacos abortivos; y en departamentos como el de Salto, la totalidad de los especialistas ha manifestado dicha objeción, mientras que en departamentos como Paysandú y Tacuarembó, sólo uno de sus ginecólogos está dispuesto a realizar abortos o prescribir abortifacientes. No sólo eso, sino que un grupo de más de cien profesionales médicos de todo el país (la mayoría de ellos ginecólogos) presentaron un recurso de revocación contra el decreto que reglamenta la ley de aborto, al cual adscribieron, entre otros, los otros dos catedráticos grado 5 de Ginecotocología: los Profesores Dr Washington Lauría y Dr Justo Alonso, también objetores.

Un revés de proporciones tales que, evidentemente, ni los legisladores abortistas ni los promotores y defensores a ultranza del aborto legal - como el Subsecretario Briozzo - esperaban tener que afrontar. Desde entonces, el hostigamiento y las amenazas hacia los ginecólogos objetores no han parado ni por un momento.

En su último manotazo de ahogado para justificar la persecución ideológica y laboral a los especialistas, que ya dejó de ser irrisoria para pasar a ser francamente molesta, el Subsecretario apela a un comunicado del Colegio Médico para justificar que se exija a los profesionales rendir cuentas de su objeción de conciencia - comunicado, vale recordar, que el propio presidente del Colegio médico - el Dr Jorge Torres - aclaró que se presta a distintas interpretaciones y cuyo espíritu no es legitimar que se exija a los profesionales justificar por qué objetan.

E incluso si esa fuera la intención del comunicado, la misma se estrellaría inexorablemente contra lo previsto tanto por la propia ley de aborto como por la Constitución de la República Oriental del Uruguay.

El Diputado y médico pediatra, Dr Javier García, expone la razón con claridad meridiana en una nota publicada en el diario El País.


El artículo 11 de la ley [de aborto] dice expresamente, que "bastará" la sola manifestación, es decir que no prevé fundamentación de ningún tipo para hacer efectiva esa negativa, sino su simple comunicación. Por ello no hay decreto ni reglamentación posterior que pueda exigir lo que la ley ni pide ni exige. Y es así porque sería inadmisible para un razonamiento medianamente democrático que se le pidiera a cualquiera que en cuestiones de ideas y conciencia se deba rendir cuentas al gobierno de turno.

La ley es la única que puede, por razones de interés general, establecer límites al ejercicio de derechos. Dice el artículo 10 de la Constitución de la República en su segundo párrafo: "Ningún habitante de la República será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe". Y la ley, para el caso concreto, no manda fundamentar la objeción de conciencia ni someterla a tribunal calificador ninguno, por más académico y universitario que sea. 

Es un tema de derechos humanos elemental, que puede ser entendido hasta por aquellos que lo único que conocen de estos derechos son sus violaciones de hace 40 años y no aquellas que suceden todos los días en nuestro país. Pretender reglamentar la conciencia (suena brutalmente autoritario, pero es lo que se pretende) y someterla a un tribunal que dictará la validez de esa "conciencia" o la negará, es igual que pretender reglamentar las ideas. Y eso lo intentaron varios en la historia de la humanidad, a todos les fue mal, y hoy ocupan la vitrina de los déspotas más ilustres. Mejor estar lejos de esa góndola.

Va siendo hora de parar con este circo de hostigamiento y de atropellos legales. Nuestro país ya ha hecho demasiadas veces el ridículo público, como para darnos ahora el lujo de que un Subsecretario y nada menos que catedrático grado 5 salga todas las semanas en la prensa atacando a sus colegas para exigirles lo que no pueden ni él ni el ministerio ni ningún otro jerarca u organismo.

Se fue de gira por el Interior del país para convencer a los objetores de que se retractaran de su posición, y no funcionó. Los acusó de hacer uso de la objeción de conciencia por motivo de conflictos e intereses laborales, y no funcionó. Los amenazó con que incurrirían en omisión de asistencia si se niegan a practicar abortos o a recetar fármacos abortivos, y no funcionó. Citó una encíclica de Juan Pablo II para justificar sus exigencias (fuera de broma, lo hizo), y no funcionó. Amenaza ahora con cambiar la reglamentación que el propio MSP sacó tan apresuradamente, aunque eso vaya contra la propia ley de aborto y contra nuestra Constitución, y si en Uruguay todavía se tiene algún mínimo respeto por la legalidad, esto tampoco funcionará.

No funcionará porque sus exigencias y las del MSP no tienen ningún asidero legal; y no funcionará porque los profesionales de la salud y quienes nos preparamos para llegar a serlo no nos vamos a dejar arrastrar a ningún tribunal inquisidor.

12 de enero de 2013

Números que no cierran

El Ministerio de Salud Pública dio a conocer finalmente el número de abortos registrados en el primer mes de implementado el aborto legal en Uruguay: fueron 200 abortos durante ese primer mes.

Voy a ser sincera con ustedes: las matemáticas no son mi fuerte ni lo han sido nunca. Soy la clase de persona que va al almacén con $100 y se conforma con saber que le tienen que devolver $40 si el kilo de yerba cuesta $60. No obstante, hay una serie de números que no terminan de cerrarme en todo esto, y eso quisiera plantear.

Los promotores del aborto en Uruguay, incluyendo a ONGs proaborto y a jerarcas del Ministerio de Salud Pública, como el propio Subsecretario Dr Leonel Briozzo, han repetido desde tiempos inmemoriales y a todo aquel que quiera (o no) escucharlos que en Uruguay se estimaban entre 30000-33000 abortos ilegales/año. Durante mucho tiempo fue un misterio para mí y para muchos otros de dónde salían esas estimaciones, hasta enterarme finalmente que provenían del estudio de Sanseviero (2003), el cual estimó dichas cifras tomando como referencia la opinión de un profesional de una clínica clandestina en el Interior del país.

No. No es una broma. Se estimaron 30000-33000 abortos ilegales/año en nuestro país a partir de un tamaño muestral N=1, basándose en la opinión de una persona.

Si consideramos que en el año 2011 se registraron un total de 46706 nacimientos, tal como informó la Unidad de Información Nacional de Salud (UINS) del Ministerio de Salud Pública, y asumiendo los 30000-33000 abortos/año estimados por Sanseviero, eso querría decir que hubieron aproximadamente 6,4-7,0 abortos por cada 10 nacimientos.

"¡Paráaaa...!"

Cuestión es: ¿a qué viene este recorrido por un fraude que, como estudiante de Medicina y ante todo como ser humano pensante, me arde más que acostarme en un colchón de ortigas? Quiero proponerles un ejercicio sencillo: a partir de las cifras oficiales recién salidas del horno (200 abortos registrados/mes), y si suponemos que la tendencia se mantendrá relativamente estable por los siguientes once meses, eso nos permite calcular que: 200 abortos/mes x 12 meses = 2400 abortos/año. Una estimación bastante somera, pero basada como mínimo en registros reales (más de lo que el estudio Sanseviero puede decir). Por otro lado, si el estudio Sanseviero hubiera arrojado conclusiones mínimamente coherentes, un promedio de 30000-33000 abortos/año tendría como promedio unos 2500-2750 abortos/mes respectivamente.

Sí, definitivamente hay una diferencia numérica importante. Básicamente, estos resultados pueden explicarse de dos maneras:

La nueva ley es ineficaz. Si asumimos, a los efectos de la hipótesis, que las descabelladas estimaciones de 30000-33000 abortos/año promedio en Uruguay eran ciertas o como mínimo aceptablemente aproximadas a la realidad, eso supondría un promedio de 2500-2750 abortos/mes. Si esta nueva ley sólo consiguió captar en un mes a 200 de esos 2500-2750 casos estimados (es decir, 8%-7,27% de los casos respectivamente), eso la convierte en una ley tanto o más eficaz que la ley de 1938 que tanto denunciaron los promotores del aborto en Uruguay.

Las cifras eran falsas. Si partimos de los 2500-2750 abortos/mes estimados a partir de los 30000-33000 abortos/año estimados, y contrastamos esos números con los 200 abortos registrados efectivamente durante el primer mes de implementados por vía legal, la diferencia es de 2300 (si tomamos 2500 abortos estimados/mes) hasta 2550 (si tomamos 2750 abortos estimados/mes). Gente, vamos a entendernos: un margen de error de 2300-2550 casos entre los 200 abortos registrados y los promedios que esperaríamos por mes si las infladas estimaciones fueran ciertas, no sólo no es una explicación aceptable sino que es un rematado disparate. Si la cifra de 200 abortos registrados/mes se mantiene relativamente estable hasta culminar el año 2013 (es decir, si se registran aproximadamente 2400 abortos/año), esto equivale a haber sobreestimado los abortos entre 12,5-13,75 veces. Si yo puedo calcular una regla de tres, lo puede hacer cualquiera.

Desde luego, habrá que ver cómo prosigue la tendencia en los próximos once meses. Pero a menos que a alguien se le ocurra una ingeniosa explicación, o tenga motivos para creer que los abortos se dispararán en los próximos meses luego de la legalización de la práctica (cosa que los propios promotores del aborto han negado que suceda), es de esperar que la tendencia se mantenga relativamente estable y ni por asomo llegue la realidad a igualar la fantasía que nos vendió el estudio Sanseviero - que ni como estudio ni tan siquiera como encuesta de opinión tiene la menor validez científica.

Los 30000-33000 abortos/año que los promotores del aborto en Uruguay - ONGs proaborto, representantes de partidos políticos, parlamentarios, funcionarios del Ministerio de Salud Pública, entre otros - no solamente fue una mentira con patas cortas (como todas las mentiras): fue una enorme mentira con patas cortas, y desde luego, era imposible que una mentira tan grande se mantuviera en pie indefinidamente sin acabar cayendo por su propio peso.

9 de enero de 2013

Los hijos de la Vida

Esta tarde me reencontré accidentalmente con un fragmento de los escritos del poeta libanés Khalil Gibran, el cual versa sobre los hijos y el vínculo de estos con sus padres. Con una belleza sencilla y profunda, Khalil Gibran retrata la naturaleza de uno de los vínculos más poderosos y fuertes que las personas somos capaces de forjar, y quiero compartir ese pensamiento con ustedes.

Sus hijos no son sus hijos. Son los hijos y las hijas de los anhelos que la Vida tiene de sí misma.

Vienen a través de ustedes, mas no de ustedes y aunque vivan con ustedes, no les pertenecen.

Pueden darles su amor, mas no sus pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Pueden albergar sus cuerpos, mas no sus almas, porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aun en sueños les será dado visitar.

Pueden esforzarse por ser como ellos, mas no intenten hacerlos como ustedes, porque la vida no marcha hacia atrás, ni se detiene en el ayer.

Ustedes son el arco por medio del cual sus hijos son disparados como flechas vivas.

El arquero ve el blanco sobre el camino del infinito, y las dobla con toda su fuerza a fin de que sus flechas vayan veloces y lejos. Que el hecho de estar en manos del arquero sea para su dicha, por que así como Él ama la flecha que dispara, ama también el arco que permanece firme; por eso ustedes tuvieron la oportunidad de vivir su vida y la libertad de amar y hacer su vida.

Dejen que sus hijos vuelen solos del nido cuando llegue la hora y no les reclamen para que vuelvan.

Ellos los querrán por siempre y tendrán también su nido, del cual algún día, ellos solos quedarán, pero fue su nido y su vida.

Déjenlos libres, ámenlos con libertad, no apaguen el fuego de su hogar, vivan y dejen vivir, así ellos siempre los querrán.

8 de enero de 2013

Algunas consideraciones

Vamos a entendernos: una cosa es tratar de defender a ultranza la ley que legaliza el aborto en cuya promoción y reglamentación se ha tomado parte - de hecho, con mucho más empeño que en cualquiera de las leyes, guardadas en cajones de nuestro Parlamento, orientadas a agilizar los trámites de adopción y a garantizar un ejercicio digno de la maternidad en un marco de contención y apoyo tanto material como psicológico. Otra cosa bien distinta es salir a hostigar y a presionar a los profesionales médicos que no tienen intención de tomar parte en la práctica de abortos, salir a exigirles explicaciones que no tienen ninguna obligación de rendir (ni ningún ministerio la potestad de exigirles), o ni tan siquiera tomarse la molestia de desmentir o confirmar el rumor (que trascendió incluso en la prensa) de que los ginecólogos objetores de conciencia no podría ocupar cargos de jefatura.

El Profesor de la Clínica A de Ginecotocología, Dr Leonel Briozzo, volvió a dar un paso agigantado - y absurdamente inverosímil - en esta suerte de cacería de brujas que parece querer impulsar con el aval del Ministerio de Salud Pública, del cual es además Subsecretario: habiendo caído en oídos sordos todos sus ruegos hasta ahora, pues a fin de cuentas la alarmante falta de ginecólogos dispuestos a practicar abortos sigue siendo un problema para sus defensores, no tuvo mejor ocurrencia que citar las palabras de Juan Pablo II con motivo del Día Mundial de la Paz en el año 1991.

"La libertad de la conciencia no confiere un derecho indiscriminado a la objeción de conciencia. Cuando una libertad afirmada torna licencia o se convierte en una excusa para limitar los derechos de otros, el Estado se ve en la obligación de proteger, también por medios legales, los derechos inalienables de sus ciudadanos contra tales abusos."

Yo no sé si el Profesor Briozzo es realmente consciente de las toneladas de tierra que se echa encima al citar estas palabras, aunque me imagino que para cualquiera con un sano ejercicio de comprensión lectora le resultará evidente por qué no pudo elegir palabras más inadecuadas para justificar su posición - y el hecho mismo de que las eligiera denota hasta qué punto ha agotado hasta el último de sus argumentos.

  • Juan Pablo II, sólo en caso de que alguien lo haya olvidado o no lo supiera, fue el penúltimo Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana, que no puede haber sido más clara en su rechazo absoluto e innegociable a la práctica del aborto provocado, que por cierto el mencionado Papa no dejó de condenar en reiteradas oportunidades y por diversos medios, el principal de ellos siendo su encíclica Evangelium Vitae. No pretendo - ni me interesa, porque yo no soy católica - que el Dr Briozzo o quien sea comparta total o parcialmente el contenido de la encíclica, eso es asunto de cada uno; pero haría bien el Profesor en informarse apropiadamente antes de citar, para ejercer presión sobre sus colegas que no quieren practicar abortos, precisamente a uno de los personajes más notorios de nuestra historia contemporánea y quien fue imposiblemente más claro y contundente, en reiteradas oportunidades y por diversos medios, para condenar el aborto provocado.
  • La mayoría o al menos muchos de esos ginecólogos probablemente ni siquiera sean católicos. Empezando por el Profesor Justo Alonso, de la Clínica C de Ginecotocología, que lo primero que aclaró durante la conferencia de prensa del día --- fue de hecho que él es ateo. Si citar a Juan Pablo II fue un manotazo particularmente desesperado del Profesor Briozzo para ganarse a médicos y/o usuarios católicos, no pudo fracasar más rotundamente.
  • Ni la ley de aborto Nº 18987 aprobada, ni el decreto Nº 375/012 que la reglamenta, ni básicamente ninguna norma dentro o fuera de Uruguay (de la que yo tenga conocimiento al menos) les exige a los médicos objetores de conciencia que rindan explicaciones sobre los motivos por los cuales objetan a ningún ministerio ni organismo de ninguna suerte, ni ninguno de dichos organismos tiene la potestad para exigir tales explicaciones a los profesionales, ya sea en relación al aborto o cualquier otra. Lo único cierto es que tanto la ley como el decreto contemplan el derecho a la objeción de conciencia, y lo único que pueden hacer en esto el Dr Briozzo y el Ministerio de Salud Pública es respetar ese derecho. Nada más.

Ningún funcionario de un ministerio, ni el ministerio mismo, tiene por qué salir a convencer ni a hostigar a los profesionales de la salud para que se desdigan y lleven a cabo algo con lo que, por el motivo que sea, no están de acuerdo. La obligación del Dr Briozzo y la del Ministerio de Salud Pública es sencillamente respetar lo recogido en la ley y en el decreto en cuya redacción él mismo participó. Lo demás es propaganda, hostigamiento y persecución.

4 de enero de 2013

Y a propósito de cacería de brujas...

Reconozco que cometí un error tremendo: el Profesor Leonel Briozzo claramente podía y pretende caer todavía más bajo que salir de gira por el Interior para rogarles a los objetores de conciencia. Esta es la última ocurrencia del Dr Briozzo y del MSP: salir a exigirles a los ginecólogos objetores de conciencia que expliquen cuáles son los motivos de dicha objeción.

La indignación, desde luego, no se hizo esperar: en ningún otro lugar del mundo se le exige a un objetor de conciencia, cualquiera sea su profesión, que rinda explicaciones sobre los motivos de dicha objeción. Este atentado flagrante y sencillamente inaceptable contra el secreto profesional y la libertad de conciencia no se quedó ahí, sino que los responsables vuelven a dar una descabellada demostración pública de ignorancia (o malintención, o ambas cosas), aduciendo que la objeción de conciencia se acoge solamente a cuestiones religiosas o filosóficas. Hasta nuevo aviso, o hasta que los totalitaristas del MSP consigan citar lo contrario así sea en un artículo de Wikipedia o Rincondelvago, la objeción de conciencia signifca nada más ni nada menos que eso: objeción de conciencia. Sea por motivos religiosos, filosóficos, o sencillamente porque hay médicos que consideran (aun estando a favor del aborto) que esta ley irrespeta aun más si cabe a la mujer, exponiéndola al escrutinio y a la estigmatización, no hay ninguna base para decirle a los médicos en qué casos tienen y no tienen permiso de oponer objeción de conciencia; y ciertamente, no dice nada sobre tener que salir a rendir explicaciones a ningún funcionario público con ganas de entrometerse en la práctica de los profesionales.

Se amplía al respecto en una nota de El Observador:

Sin embargo, [el Profesor]Alonso, que pertenece a una de las dos cátedras que se opusieron a practicar abortos, dijo que planteó la objeción y no tiene “por qué explicar a ningún ministerio” por qué lo hace.
 

Además, Alonso dijo estar sorprendido por las declaraciones de Briozzo, ya que el propio subsecretario de Salud Pública participó en la redacción del decreto. “No hay que justificar el motivo por el cual uno objeta”, y agregó que en “ningún lugar del mundo (se) necesita justificación”.

Alonso aseguró que en caso de que el ministerio decida exigirle una justificación “de ninguna forma” la dará, ya que asegura que los motivos por los que objeta  están en el ámbito del secreto profesional.

Pero por sobre todo, esta absurda e inadmisible exigencia no está ni tan siquiera amparada en la propia ley de aborto aprobada recientemente, ni lo está asimismo en el decreto que la reglamenta. Esta exigencia del MSP y del Dr Briozzo no tiene asidero por ningún lado, no tienen sencillamente nada con que salir a exigir esto, excepto su propio afán de persecución a los ginecólogos y las irregularidades y atropellos ilegales que estén dispuestos a cometer para tratar de conseguir lo que quieren - y no por nada recalco la palabra tratar.

Inicien una cacería de brujas, y se van a enterar de cuán brujas podemos ser algunas personas. Después no lloren, que bastante tienen y les sobra ya haciendo el ridículo de semejante manera.

Un NO significa precisamente eso: NO. Dejen de salir a rogar y a amenazar porque esto ya trasciende lo que es dar lástima.

3 de enero de 2013

Diminuta belleza

"Mucho gusto, doctor."
"El doctor me llamó y me dijo: 'Está agarrando mi dedo'." - Randy Atkins (padre de Nevaeh)

Un matrimonio, cuya hija (de nombre Nevaeh) nació por cesárea el día 9 de octubre de 2012, compartió en Facebook la fotografía tomada por el padre en el momento en que la niña aferraba con su manito el dedo del médico que atendía el parto.

Por lo visto, la diminuta mano convirtió a la bebé Nevaeh en una celebridad de las redes sociales, porque la fotografía que le tomó su papá se convirtió en todo un éxito y ha recorrido el mundo, hasta llegar al feisbu de esta humilde personita a quien le pareció demasiado linda como para no compartirla también.

¡Tan chiquita y tan fuerte! En la imagen de un bebé coexisten la belleza de su delicadeza y lo sobrecogedor de su fuerza, del impulso de la vida que de golpe abre las puertas y luego continúa abriéndose paso a sí misma. Diminutos y arrolladoramente adorables.

25 de diciembre de 2012

¿Cacería de brujas en el siglo XXI?

Recientemente se hizo de público conocimiento que el Subsecretario de Salud Pública, Dr. Leonel Briozzo, planea irse de gira por el Interior del país con un objetivo inéditamente lastimoso: tratar de convencer a los ginecólogos que hicieron objeción de conciencia para que revoquen su posición y practiquen abortos (ver noticia). Digo lastimoso, porque en verdad da lástima que alguien pueda rebajarse a rogar de desesperación ante la falta ya consabida de ginecólogos para practicar abortos. Pero no por lastimoso resulta menos indignante, pues esto configura una demostración de acoso, coerción e intolerancia: nunca en la historia de nuestro país y de la práctica de la medicina en él se había visto, que yo sepa, a una autoridad del Poder Ejecutivo (que en este caso es ni más ni menos que un colega y Grado 5 de una de las tres clínicas de Ginecotocología) saliendo a entrometerse de manera tan flagrante en la práctica y la autonomía de los profesionales de la salud.

Al Ministerio de Salud Pública, a los legisladores oficialistas y sus mandaderos Jorge Saravia (Partido Nacional) e Iván Posada (Partido Independiente), y al lobby pro-aborto en general, se les presentó un obstáculo tan inesperado como contundente en medio del camino que creían allanado para impulsar el aborto legal y virtualmente irrestricto en Uruguay: su ley se aprobó tras mil y una irregularidades, luego se reglamentó por decreto; pero al momento de que se aplicara, se encontraron con que se quedan cortos de manos para ejecutar sus designios (ver noticias aquí y aquí). En los departamentos de Salto y Colonia, así como en la ciudad de Young, 100% de sus ginecólogos manifestaron su objeción e conciencia. En Tacuarembó y en Paysandú, solamente un ginecólogo de cada uno de esos departamentos está dispuesto a realizar abortos. El panorama en otros departamentos no es mucho más alentador: varios de sus ginecólogos han manifestado que ejercerán su derecho a la objeción de conciencia. Asimismo, las mutualistas Círculo Católico y Hospital Evangélico se han amparado en la objeción de ideario en razón de sus principios cristianos, por lo cual no realizarán abortos, y en el caso puntual del Círculo Católico, está batallando con el MSP para tampoco tener que derivar ni pagar por ellos, pues considera que a la sazón es equivalente a realizarlos ellos mismos.

Y lo que no es menos: en una conferencia de prensa, dos de los tres Grado 5 de las clínicas de Ginecotocología de la Universidad de la República manifestaron, en representación de más de cien colegas de todo el país, su rechazo a ese decreto reglamentario y sus contradicciones con la misma ley que debe reglamentar, y manifestaron su objeción de conciencia al respecto (ver noticia). Se trata de los Profesores Dr Justo Alonso Tellechea y Dr. Washington Lauría, los Grado 5 de las clínicas C y B respectivamente.

El tercero es el Profesor de la clínica A y actual Subsecretario del MSP, el Dr Leonel Briozzo. Y decepciona inmensamente que un profesional de su talla, nada menos que un Profesor que debería ser el ejemplo para nosotros los estudiantes, sea quien irrespete de manera tan inaceptable la autonomía y capacidad moral y ética de sus colegas. Nuestros docentes y Profesores deberían ser ejemplo para nosotros, transmitirnos quizás no sus convicciones y valores personales (por cierto respetables y por los que siempre voy a estar agradecida, compártalos o no), pero sí los valores éticos y el respeto de los cuales se nutre y sobre los que se cimenta la profesión médica. Autonomía no es sólo una palabra ni desde luego es una mera opinión relativista: es nada menos que uno de los pilares que sostiene la ética de la Medicina. Tanto la autonomía de los pacientes como la de los profesionales de la salud.

Esto ya no se trata de si el Dr Briozzo es o no partidario del aborto, cualesquiera sean sus razones y que no son el punto de la discusión; se trata de alguien que está procurando por todos los medios presionar a sus colegas para que realicen abortos, a pesar de que ya han manifestado su objeción de conciencia a realizarlos. Y personalmente, no deja de llamarme preocupantemente la atención de dónde provinieron los nombres de esos objetores a los que el Dr Briozzo pretende visitar. No me causa nada de gracia, después de las versiones que circulaban en la prensa - y que jamás fueron oficialmente desmentidas - de que a los ginecólogos objetores de conciencia no se les permitiría ejercer cargos de jefatura en sus servicios. ¿Exactamente qué están haciendo con los nombres de los ginecólogos objetores de conciencia, a los que primero se amenaza (y jamás se desmiente) con impedirles el acceso a cargos de jefatura en razón de su objeción, y a los que ahora se va a buscar puerta por puerta para presionarlos a que se retracten? ¿Exactamente cómo pretende convencer mágicamente a esos profesionales, que ya tomaron una decisión meditada y que son lo bastante adultos como para tener sus propias razones, si "convencer" y no otra es la palabra que realmente cabe? ¿No se suponía que las listas confeccionadas con sus nombres eran sencillamente para saber con qué personal se contaba, y no con motivos de discriminación laboral? Evidentemente no; y fue una de las advertencias que nos hartamos de realizar de entre las muchas que venimos haciendo desde antes de la aprobación de la ley de aborto.

· Para el Dr Briozzo, si se es ateo o agnóstico no se tiene derecho a hacer objeción de conciencia, porque eso se limita - según él - a cuestiones religiosas, como si ateos y agnósticos no tuvieran conciencia ni capacidad de pensar por sí mismos.
· Para el Dr Briozzo, claramente no es una prioridad el respeto por la autonomía de sus colegas que deciden no practicar abortos por cualesquiera sean sus razones, y que si de algo no necesitan es de su autoproclamada tutoría ética superior.
· Para el Dr Briozzo, esto nunca se trató de una política de reducción de daños, sino de impulsar y promover el aborto a mansalva en Uruguay al costo que sea, incluyendo el de salir a presionar a sus colegas objetores de conciencia.
· Para el Dr Briozzo, esto se trata de promover abortos, no de promover verdadera ayuda y solidariodad a las mujeres que atraviesan un embarazo en situación de vulnerabilidad.

Hay dos cosas que el Subsecretario Leonel Briozzo, con el respeto que se le debe a un Profesor y profesional de su talla, debería empezar a considerar. La primera, que con esta gira ha pasado oficialmente de inspirar indignación a inspirar lástima, saliendo a rogar puerta por puerta a quienes ya manifestaron que no tienen interés en ensuciarse las manos con el resultado de su obra. La segunda, que esto es sólo una parte de la resistencia que va a tener que prepararse para enfrentar de aquí en más.

8 de diciembre de 2012

Los médicos contra la ley de aborto y el referendum

El viernes 7 se publicó en el diario El País un reportaje bajo el título "Médicos quieren que ley que despenaliza el aborto sea derogada", en el que profesionales representando a más de 300 médicos de todo el país, de diferentes especialidades pero predominantemente ginecólogos, manifestaron su oposición a dicha ley y anunciaron su determinación a presentar un recurso de revocación contra el decreto que la reglamenta.

En palabras del vocero de los médicos, el ginecólogo Ricardo Pou Ferrari, el recurso de revocación "se presenta contra el reglamento porque terminó siendo mucho más radical que la ley. Pero nosotros queremos que se derogue la ley y vamos a dar batalla para eso. (...) Fue muy autoritario, ni siquiera la Sociedad de Ginecología ni el Colegio Médico fueron consultados. Además es una ley que va en contra de los principios éticos de nuestra profesión."

La iniciativa original era realizar una conferencia de prensa en el Hospital Pereira-Rossell, pero las autoridades no se lo permitieron. El Dr. Pou Ferrari dijo que se organizará una nueva conferencia para la próxima semana en otro lugar a confirmar.

Asimismo, el vocero de los médicos manifestó la posición contraria de estos al referendum impulsado por un sector del Partido Nacional: "Cosas de ésta índole no pueden ser objeto de una consulta popular sin información adecuada. Creemos, además, que al no ser obligatorio van a votar solo los que están a favor."

También estuvieron presentes e hicieron oír su voz las pediatras del Pereira-Rossell, Dras. Laura Pardo y Alicia Fernández (quien el año pasado nos hizo el honor de participar como invitada en el panel "Moviendo mitos" organizado por Movidos por la Vida).
"Estamos por la vida y no por la destrucción de un ser vivo" dijo la Dra. Pardo, y añadió que "cuidamos la vida de los niños, aun cuando están muy enfermos."

Por su parte, la Dra. Fernández manifestó que "El problema es que el Sindicato Médico del Uruguay, si bien es muy respetable, habla por la voz de la Comisión Directiva, en ningún momentos nos convocaron a una reunión para opinar sobre este tema."

Cabe resaltar cómo los últimos segundos del reportaje son interrumpidos, en el momento en que se iba a aclarar que la conferencia no pudo realizarse en el Pereira-Rossell, como estaba previsto, porque las autoridades no lo permitieron.

Ni la ley del Frente Amplio y su mandadero Iván Posada, ni el referendum de un sector del Partido Nacional. Se le terminó el tiempo a la clase política de seguir cosechando prensa y votos a expensas de la vida de los que no tienen voz. El aborto ya fue legal y ya fue derogado en Uruguay una vez, y volverá a serlo esta vez también. Y volverá a ser derogado como corresponde: por el mismo Parlamento que hizo este daño, al cual le vamos a exigir que lo repare y que deje de lavarse las manos, pretendiendo que la ciudadanía les haga los deberes.

A los señores legisladores: Se les paga una fortuna por hacer su trabajo, que consiste precisamente en legislar. Siéntense y hagan su trabajo, no se les ocurra pensar que van a poder esquivarlo. Estamos aquí y se lo vamos a exigir.

A las autoridades del Ministerio de Salud Pública y a las ONGs que pretenden socavar los derechos de los profesionales de la salud y mancillar dicha profesión: No sean ingenuos. Prepárense para encontrar resistencia y pasarla muy mal.