27 de diciembre de 2011

Uruguay: el proyecto se aprueba con media sanción en el Senado; pendiente la votación en Diputados

Tal como estaba previsto, el debate por la despenalización del aborto en Uruguay pasó a la Cámara de Senadores y allí se aprobó con media sanción. Queda pendiente tratar el proyecto en Cámara de Diputados, en donde los votos no son todavía seguros.

Los artículos que faltaban votarse fueron tratados en la Comisión de Salud del Senado el pasado día 20 de diciembre de 2011, luego de que dicha comisión se negara a recibir a las delegaciones que se habían amparado en su derecho a ser recibidas y escuchadas, en orden de acelerar lo más posible la aprobación del proyecto para que pudiera pasar al Senado y tratarse en dicha cámara el 27 de diciembre. Lo hicieron salteándose toda transparencia, con el propósito de tratar el proyecto a escondidas de la ciudadanía y lo más rápido posible, cuando el año se termina y antes de que comience el receso del Parlamento, pues de otro modo no habrían tenido más remedio que esperar hasta marzo próximo.

Se equivocaron. La ciudadanía no estaba ni distraída ni dormida; y lo demostró congregándose en una y otra instancia a las afueras del Palacio Legislativo, el corazón de nuestras leyes por las que pretendían pasar en silencio y deprisa. Distintas organizaciones ProVida y sus simpatizantes se congregaron el 20 de diciembre, obligando a que la misma Comisión de Salud que no quiso escucharlas dentro las escuchara desde afuera, y se congregaron hoy 27 de diciembre cuando el Senado, con un voto de diferencia, aprobaba un proyecto que se salteó cualquier transparencia y que desconoce desde nuestra Constitución hasta todos los tratados internacionales que defienden el derecho a la vida (tratados estos a los que nuestro país suscribe).

Yo estuve allí, el 20 de diciembre, con mis compañeros de Movidos por la Vida para reafirmar el compromiso que desde un principio nos reunió como grupo por encima de las diferencias religiosas y políticas: somos la voz de los que no tienen voz. Lo hemos sido durante todo este año, desde que nos constituimos y comenzamos a funcionar como grupo, y seguiremos siéndolo en los años venideros. Al no encontrarme en Montevideo no pude estar este 27 de diciembre, pero ni el nuestro ni ningún otro grupo ProVida dejó de concurrir para plantarse firmes alrededor del Palacio Legislativo. El sol pegaba tan fuerte en la capital como en mi querido norte del país, pero el movimiento ProVida permaneció de sol a sombra haciéndose escuchar por quienes se negaron a recibirlos, mientras los proaborto no hacían acto de presencia más que para clavar las conocidas manos anaranjadas antes de retirarse. El sol, tal parece, pegaba mucho más fuerte hoy que su convicción.

Las manos ProVida que se plantaron hoy frente al Palacio Legislativo no fueron de cartón: fueron las de los mismos ProVida; aplaudiendo, tocando el bombo, sosteniendo carteles y pancartas, levantándose, y por encima de todo aferrando con fuerza las manos de aquellos a quienes no dejaremos solos a merced del aborto.

Lejos de Montevideo, en las ciudades del Interior del país, nosotros tampoco nos quedamos callados. Desde las redes sociales, desde nuestro trato día a día con nuestros allegados, amigos y familiares, nosotros tampoco nos quedamos ni dormidos ni callados acerca de esto. Hablamos, nos manifestamos, y dejamos muy claro que el intento de legitimizar el exterminio sistemático de nuestros conciudadanos no contará con la complicidad de nuestro silencio.

La ley no está aprobada. Resta que se trate en la Cámara de Diputados, en donde los votos no están asegurados ni siquiera entre los diputados del oficialismo que impulsó la eliminación sistemática de nuestros conciudadanos. Afuera del Parlamento, en las calles, está Movidos por la Vida: los mismos que salimos durante todo el año de día y de noche, con sol o con lluvia, con un calor sofocante o con un frío que hacía doler las manos que se aventuraban fuera de los bolsillos para alcanzarle un folleto a las personas con quienes conversamos. Esas personas que nos encontramos en los barrios, esas personas reales con nombre y con historia - no los números de procedencia incierta que se pregonan sin nunca aclarar su fuente -, esas personas de barrios pudientes o barrios humildes, esas personas donde una mayoría nos apoyó en nuestra oposición al aborto, y en donde los que estaban a favor demostraron muchísima más transparencia y altura que la Comisión de Salud animándose a hablar y discutir con nosotros. Afuera del Parlamento están las incansables Madrinas por la Vida, tendiendo su solidaria y siempre dispuesta mano a las mujeres en riesgo de abortar o que ya lo han hecho, ayudándolas a salir adelante con apoyo material y emocional, sin recibir ellas ningún apoyo por parte del Estado que bien haría emulando su hermosa labor. Afuera del Parlamento están todos los uruguayos que creen en un país verdaderamente solidario con las mujeres y sus hijos; unos aguantando el sol de verano en su cenit junto con nosotros, y quienes no tuvieron esa posibilidad desde las redes sociales y sus hogares, sus barrios, su día a día.

Del otro lado... silentes manos de cartón.

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