25 de diciembre de 2012

¿Cacería de brujas en el siglo XXI?

Recientemente se hizo de público conocimiento que el Subsecretario de Salud Pública, Dr. Leonel Briozzo, planea irse de gira por el Interior del país con un objetivo inéditamente lastimoso: tratar de convencer a los ginecólogos que hicieron objeción de conciencia para que revoquen su posición y practiquen abortos (ver noticia). Digo lastimoso, porque en verdad da lástima que alguien pueda rebajarse a rogar de desesperación ante la falta ya consabida de ginecólogos para practicar abortos. Pero no por lastimoso resulta menos indignante, pues esto configura una demostración de acoso, coerción e intolerancia: nunca en la historia de nuestro país y de la práctica de la medicina en él se había visto, que yo sepa, a una autoridad del Poder Ejecutivo (que en este caso es ni más ni menos que un colega y Grado 5 de una de las tres clínicas de Ginecotocología) saliendo a entrometerse de manera tan flagrante en la práctica y la autonomía de los profesionales de la salud.

Al Ministerio de Salud Pública, a los legisladores oficialistas y sus mandaderos Jorge Saravia (Partido Nacional) e Iván Posada (Partido Independiente), y al lobby pro-aborto en general, se les presentó un obstáculo tan inesperado como contundente en medio del camino que creían allanado para impulsar el aborto legal y virtualmente irrestricto en Uruguay: su ley se aprobó tras mil y una irregularidades, luego se reglamentó por decreto; pero al momento de que se aplicara, se encontraron con que se quedan cortos de manos para ejecutar sus designios (ver noticias aquí y aquí). En los departamentos de Salto y Colonia, así como en la ciudad de Young, 100% de sus ginecólogos manifestaron su objeción e conciencia. En Tacuarembó y en Paysandú, solamente un ginecólogo de cada uno de esos departamentos está dispuesto a realizar abortos. El panorama en otros departamentos no es mucho más alentador: varios de sus ginecólogos han manifestado que ejercerán su derecho a la objeción de conciencia. Asimismo, las mutualistas Círculo Católico y Hospital Evangélico se han amparado en la objeción de ideario en razón de sus principios cristianos, por lo cual no realizarán abortos, y en el caso puntual del Círculo Católico, está batallando con el MSP para tampoco tener que derivar ni pagar por ellos, pues considera que a la sazón es equivalente a realizarlos ellos mismos.

Y lo que no es menos: en una conferencia de prensa, dos de los tres Grado 5 de las clínicas de Ginecotocología de la Universidad de la República manifestaron, en representación de más de cien colegas de todo el país, su rechazo a ese decreto reglamentario y sus contradicciones con la misma ley que debe reglamentar, y manifestaron su objeción de conciencia al respecto (ver noticia). Se trata de los Profesores Dr Justo Alonso Tellechea y Dr. Washington Lauría, los Grado 5 de las clínicas C y B respectivamente.

El tercero es el Profesor de la clínica A y actual Subsecretario del MSP, el Dr Leonel Briozzo. Y decepciona inmensamente que un profesional de su talla, nada menos que un Profesor que debería ser el ejemplo para nosotros los estudiantes, sea quien irrespete de manera tan inaceptable la autonomía y capacidad moral y ética de sus colegas. Nuestros docentes y Profesores deberían ser ejemplo para nosotros, transmitirnos quizás no sus convicciones y valores personales (por cierto respetables y por los que siempre voy a estar agradecida, compártalos o no), pero sí los valores éticos y el respeto de los cuales se nutre y sobre los que se cimenta la profesión médica. Autonomía no es sólo una palabra ni desde luego es una mera opinión relativista: es nada menos que uno de los pilares que sostiene la ética de la Medicina. Tanto la autonomía de los pacientes como la de los profesionales de la salud.

Esto ya no se trata de si el Dr Briozzo es o no partidario del aborto, cualesquiera sean sus razones y que no son el punto de la discusión; se trata de alguien que está procurando por todos los medios presionar a sus colegas para que realicen abortos, a pesar de que ya han manifestado su objeción de conciencia a realizarlos. Y personalmente, no deja de llamarme preocupantemente la atención de dónde provinieron los nombres de esos objetores a los que el Dr Briozzo pretende visitar. No me causa nada de gracia, después de las versiones que circulaban en la prensa - y que jamás fueron oficialmente desmentidas - de que a los ginecólogos objetores de conciencia no se les permitiría ejercer cargos de jefatura en sus servicios. ¿Exactamente qué están haciendo con los nombres de los ginecólogos objetores de conciencia, a los que primero se amenaza (y jamás se desmiente) con impedirles el acceso a cargos de jefatura en razón de su objeción, y a los que ahora se va a buscar puerta por puerta para presionarlos a que se retracten? ¿Exactamente cómo pretende convencer mágicamente a esos profesionales, que ya tomaron una decisión meditada y que son lo bastante adultos como para tener sus propias razones, si "convencer" y no otra es la palabra que realmente cabe? ¿No se suponía que las listas confeccionadas con sus nombres eran sencillamente para saber con qué personal se contaba, y no con motivos de discriminación laboral? Evidentemente no; y fue una de las advertencias que nos hartamos de realizar de entre las muchas que venimos haciendo desde antes de la aprobación de la ley de aborto.

· Para el Dr Briozzo, si se es ateo o agnóstico no se tiene derecho a hacer objeción de conciencia, porque eso se limita - según él - a cuestiones religiosas, como si ateos y agnósticos no tuvieran conciencia ni capacidad de pensar por sí mismos.
· Para el Dr Briozzo, claramente no es una prioridad el respeto por la autonomía de sus colegas que deciden no practicar abortos por cualesquiera sean sus razones, y que si de algo no necesitan es de su autoproclamada tutoría ética superior.
· Para el Dr Briozzo, esto nunca se trató de una política de reducción de daños, sino de impulsar y promover el aborto a mansalva en Uruguay al costo que sea, incluyendo el de salir a presionar a sus colegas objetores de conciencia.
· Para el Dr Briozzo, esto se trata de promover abortos, no de promover verdadera ayuda y solidariodad a las mujeres que atraviesan un embarazo en situación de vulnerabilidad.

Hay dos cosas que el Subsecretario Leonel Briozzo, con el respeto que se le debe a un Profesor y profesional de su talla, debería empezar a considerar. La primera, que con esta gira ha pasado oficialmente de inspirar indignación a inspirar lástima, saliendo a rogar puerta por puerta a quienes ya manifestaron que no tienen interés en ensuciarse las manos con el resultado de su obra. La segunda, que esto es sólo una parte de la resistencia que va a tener que prepararse para enfrentar de aquí en más.

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