4 de enero de 2013

Y a propósito de cacería de brujas...

Reconozco que cometí un error tremendo: el Profesor Leonel Briozzo claramente podía y pretende caer todavía más bajo que salir de gira por el Interior para rogarles a los objetores de conciencia. Esta es la última ocurrencia del Dr Briozzo y del MSP: salir a exigirles a los ginecólogos objetores de conciencia que expliquen cuáles son los motivos de dicha objeción.

La indignación, desde luego, no se hizo esperar: en ningún otro lugar del mundo se le exige a un objetor de conciencia, cualquiera sea su profesión, que rinda explicaciones sobre los motivos de dicha objeción. Este atentado flagrante y sencillamente inaceptable contra el secreto profesional y la libertad de conciencia no se quedó ahí, sino que los responsables vuelven a dar una descabellada demostración pública de ignorancia (o malintención, o ambas cosas), aduciendo que la objeción de conciencia se acoge solamente a cuestiones religiosas o filosóficas. Hasta nuevo aviso, o hasta que los totalitaristas del MSP consigan citar lo contrario así sea en un artículo de Wikipedia o Rincondelvago, la objeción de conciencia signifca nada más ni nada menos que eso: objeción de conciencia. Sea por motivos religiosos, filosóficos, o sencillamente porque hay médicos que consideran (aun estando a favor del aborto) que esta ley irrespeta aun más si cabe a la mujer, exponiéndola al escrutinio y a la estigmatización, no hay ninguna base para decirle a los médicos en qué casos tienen y no tienen permiso de oponer objeción de conciencia; y ciertamente, no dice nada sobre tener que salir a rendir explicaciones a ningún funcionario público con ganas de entrometerse en la práctica de los profesionales.

Se amplía al respecto en una nota de El Observador:

Sin embargo, [el Profesor]Alonso, que pertenece a una de las dos cátedras que se opusieron a practicar abortos, dijo que planteó la objeción y no tiene “por qué explicar a ningún ministerio” por qué lo hace.
 

Además, Alonso dijo estar sorprendido por las declaraciones de Briozzo, ya que el propio subsecretario de Salud Pública participó en la redacción del decreto. “No hay que justificar el motivo por el cual uno objeta”, y agregó que en “ningún lugar del mundo (se) necesita justificación”.

Alonso aseguró que en caso de que el ministerio decida exigirle una justificación “de ninguna forma” la dará, ya que asegura que los motivos por los que objeta  están en el ámbito del secreto profesional.

Pero por sobre todo, esta absurda e inadmisible exigencia no está ni tan siquiera amparada en la propia ley de aborto aprobada recientemente, ni lo está asimismo en el decreto que la reglamenta. Esta exigencia del MSP y del Dr Briozzo no tiene asidero por ningún lado, no tienen sencillamente nada con que salir a exigir esto, excepto su propio afán de persecución a los ginecólogos y las irregularidades y atropellos ilegales que estén dispuestos a cometer para tratar de conseguir lo que quieren - y no por nada recalco la palabra tratar.

Inicien una cacería de brujas, y se van a enterar de cuán brujas podemos ser algunas personas. Después no lloren, que bastante tienen y les sobra ya haciendo el ridículo de semejante manera.

Un NO significa precisamente eso: NO. Dejen de salir a rogar y a amenazar porque esto ya trasciende lo que es dar lástima.

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